Lorena Paz, luego de la golpiza, había conseguido cruzar la calle y trataba desesperadamente de llegar a la esquina de La Madrid y 9 de Julio. "¡La vas a pagar, asesina!", le gritaron los familiares de Margarita del Valle Pereyra a la comadre de Mario "Lobo" Estequín. Minutos después, la salida oeste del Palacio de Tribunales se llenó de policías. "Ella había mentido cualquier cosa para favorecer al homicida. No podemos creer con qué fin trataron de encubrir a ese animal", protestó Cristina Pereyra, hermana de la víctima, mientras observaba los incidentes.
Las jornadas habían sido tensas, pero sin mayores sobresaltos. Ayer, luego de la sentencia, la sala III de la Cámara Penal ordenó desalojar el auditorio.
A la izquierda de los jueces estaban los allegados al "Lobo", incluida su esposa, Marisol Chávez; a la derecha, los parientes de la víctima. Entre ambas filas de bancos, por orden del comisario Roque González, se pararon varios agentes del destacamento de Tribunales.
Cuando salieron del recinto, algunos de los familiares cruzaron miradas; hubo murmullos por lo bajo, pero no mucho más. Incluso, cuando la Policía desalojó el patio, nadie se resistió.
Los Pereyra se quedaron en la vereda de 9 de Julio al 400. Estaban indignados. "Ese tipo (por Estequín) debería haber recibido perpetua", dijo Claudia Pereyra, sobrina y ahijada de la víctima.
Cristina Pereyra disparó contra su sobrina, Marisol Chávez. "No puedo creer que se haya puesto del lado de esa basura. Le mató la madre y ella lo apaña. Sé que ella no participó, pero se calló, y eso es muy grave", indicó. Además, negó que su hermana hubiera mantenido una relación sentimental con "El Lobo", como sospechan los investigadores. "Me enteré ayer (por el miércoles) de los preservativos que encontraron. Pero eso no significa nada. El se había molestado porque Marisol se había ido con otro, nada más", expresó molesta la mujer.
Chávez, justamente, era a quien los Pereyra parecían esperar. Pero, cuando apareció Paz, tres mujeres no dudaron y corrieron hacia donde estaba ella. Al parecer, la comadre de Estequín, en el apuro, pisó mal cuando bajó de la vereda y cayó sobre el pavimento. Un taxi que pasaba casi la choca. Y, antes de que se levantara, recibió patadas y algunas trompadas. "¡Hija de p...!" y "¡Asesina!" fueron algunas de las frases que le gritaron.
Paz logró marcharse. Pero los Pereyra aseguraron que la cosa no terminará allí.